El frenético ritmo de vida que llevamos hace que nuestros niveles de estrés y ansiedad se siguen en picos bastante elevados. Para conseguir bajarlos hasta sus valores ideales es fundamental desconectar. Pero, en muchas ocasiones, nos cuesta mucho desconectar de verdad y eso nos impide relajarnos de una forma correcta. Por eso mismo, queremos mostrarte diez formas fáciles para relajar tu mente todos los días.

A todo ello, debemos sumarle las múltiples alertas activas en nuestro teléfono móvil, tales y demás dispositivos electrónicos a los que estamos conectados 24h. Los estiramientos, respiraciones y meditación conforman la base para iniciar el proceso de desconexión de nuestras preocupaciones cotidianas. Al final lograrás conciliar mejor el sueño al final de la jornada, mejorando tu descanso y al día siguiente serás más productivo. 

1. Establecerse un horario

Establecerse un horario te permitirá tener tiempo para todo. Marcar unas horas para las obligaciones y otras para tener tiempo para uno mismo jugarán un papel fundamental. Ajustarse al máximo los horarios, y sobre todo, cumplirlos será una manera de optimizar el tiempo y aprovecharlo mejor. 

No hay nada tan urgente que no pueda esperar. Esa es la frase que debes tener grabada en tu mente. Te ayudará a retomar tus tareas con más energía y eficiencia. También es una manera de separar los tiempos y no llevarnos trabajo a casa o problemas al trabajo. 

2. Establecer la “hora de las preocupaciones”

En lugar de pasarte todo el día divagando sobre tus problemas, establecerse cada día una hora durante unos 15/30 minutos te ayudará. Hacer uso de ese tiempo para pensar en lo que te preocupa e intentar ponerle solución. Cuando te invadan los pensamientos es el momento de mantenerse firme y acordarse de que será más tarde cuando lo resuelvas. 

Gracias a este proceso conseguirás que esas preocupaciones no te afecten de la misma manera el resto del día. Serás mucho más efectivo tanto en tus tareas diarias como en la solución de los mismos. El poder minimizar, en la medida que se pueda, todo aquello que se puede ir resolviendo poco a poco nos ayudará también a conseguir una tranquilidad interior importante. 

3. Desconectar cambiando de ambiente

Quedarte en casa es difícil para aparcar preocupaciones o situaciones que te ponen tenso. Salir de tu entorno habitual es muy bueno para desconectar de la rutina. No hace falta irse muy lejos ni gastar dinero si no se prefiere. Ver lugares diferentes, conocer nuevas cafeterías o simplemente pasear. 

Simplemente con el hecho de hacer cosas distintas y alternativas te ayudará a eliminar las preocupaciones durante el rato que utilicemos para estas actividades. A veces cuando tenemos preocupaciones lo que más nos apetece es lo contrario, quedarnos en casa. No es mala opción, siempre y cuando le dediquemos ni que sean 30 minutos al día para despejarnos. 

4. Dedicarse 15 minutos

Una de las mejores maneras para que estos 15 minutos no se te escapen, por minucia que parezca, es apuntarlo en la agenda. El fin de semana, aunque sea leer un buen libro o escribir un rato. Ese tiempo personal debe estar dedicado por completo a ti mismo.

5. Hacer pausas entre tarea y tarea

Al llevar las agendas tan apretadas solemos saltar de una actividad a otra sin dejar un minuto de descanso entre ellas. En vez de ser más eficaz, lo que logras es disminuir poco a poco tu energía y elevar tu nivel de estrés. Deja pasar 5 minutos entre una tarea y otra dedicándose a no hacer nada o hacer algo relajante como hacer estiramientos te renovará por completo. 

Muchas veces no hacemos cosas porque creemos que por 5 minutos no marcará la diferencia. Pero en gran medida nos equivocamos, a veces tan solo esos minutos pueden marcar la diferencia. Obviamente no conseguiremos milagros pero si buenos resultados.

6. Tener un pasatiempo a mano

Llevar un libro siempre encima y aprovechar momentos como hacer cola o esperar un autobús, te ayudará a evadirte. Cualquier pasatiempo es válido, siempre y cuando te ayude a desconectar o concentrarte en este. 

7. Quedar con amigos o allegados

Bajo mi criterio una de las mejores fuentes de relajación, de olvidarse del estrés es pasar tiempo con tus amigos o familia. Conversar con ellos puede ayudarte a romper la rutina y hablar de cosas distintas de tu día a día. Son un pilar fundamental para nutrirnos de tiempo de calidad. 

Cuando te sientes agobiado por alguna problema, compartirlo es el primer paso para solucionarlo. Es por ello que confiar en los que más quieres siempre será una buena opción. 

8. Tener un hobby y practicarlo

Hacer alguna actividad que te guste te evadirá por completo del mundo durante el rato que lo practiques. Bailar, correr, cocinar… cualquiera es válido siempre y cuando te haga feliz. Si ya dedicas tiempo a tu hobby, intenta prestar toda tu atención a la actividad que realizas. Es una de las mejores maneras para disfrutar de verdad de uno mismo. 

9. Apagar el móvil

Solo de escribirlo ya se me ha hecho un nudo en la garganta. Esa es la prueba de la necesidad que tenemos de aprender a desconectar de verdad. No se trata de repente de apagar el teléfono 12 horas y desaparecer. Sino en pequeños momentos como durante la comida o la cena. Son ratos en los que desconectar es clave. 

Se trata de evitar las máximas distracciones posibles en los momentos en los que intentas desconectar. Además, como curiosidad, apagar el móvil por la noche te ayudará a dormir mejor. 

Sabemos que es una de las partes más complicadas, pero, es una de las maneras más efectivas para poder llevar a cabo estas formas fáciles para relajar tu mente todos los días.

10. Practicar mindfulness

Finalmente, calmar tu mente es necesario. Centrar tu atención únicamente en lo que estas haciendo en cada momento y en las emociones y sensaciones que esto te produce se puede aprender. Al principio te costará mantener esa atención plena pero poco a poco irás aguantando más. 

Aunque queríamos mostrar 10 formas fáciles de relajar tu mente durante el todos los días, es cierto que este último es el más complejo. Si no lo has practicado nunca puede ser que te resulte algo ambiguo. Pero si poco a poco vas introduciendo estos pequeños detalles en tu día a día se convertirán en pura rutina.